El vocablo Gnosis, del griego, significa en su más amplio sentido Conocimiento, tanto intelectual como Práctico-empírico.
La eterna Gnosis, como sabiduría de todas las edades, se reviste en cada época y lugar de
una forma y un simbolismo particular, para transmitir, en cada momento,
la misma Verdad impersonal y atemporal.
Por eso se dice que la Gnosis es un funcionalismo muy natural de la Conciencia, una Philosophia Perennis et Universalis.
También podemos aseverar que la Gnosis era el conjunto de los conocimientos sagrados cuyo secreto guardaban celosamente los magos, y que constituía, sólo para los Iniciados, el objeto de la enseñanza esotérica.
La enseñanza gnóstica se fundamenta en la comunión entre ciencia, arte, filosofía y mística; trata de rescatar los valores más elevados del ser humano para poder comprender que la vida está vacía sino se busca la trascendencia, la realización del Ser.
Los principios de la Enseñanza Gnóstica nos impulsan a buscar respuestas a las preguntas Esenciales de la existencia y del Ser.
Es por ello que los gnósticos despreciamos la letra que mata y buscamos el espíritu que vivifica.
La Gnosis siempre nos invitará al despertar, a la Práctica, por ello se ha dicho que Gnosis es conocimiento producto de una Práctica.
El objetivo fundamental de la Gnosis es llegar a la Auto-Gnosis al Auto-Conocimiento, y así con la práctica real de estos estudios lograr la Auto-Realización Intima del Ser.
El libro de las Revelaciones “Apocalipsis” nos enfatiza: “Desde tiempos de los profetas, el cielo se toma por asalto y solo los valientes lo han tomado”.
Que se sepa que esos valientes siempre han sido los Gnósticos, de ayer, de hoy y de siempre.
